El paro con otros ojos: Desempleo y reparto del trabajo (alternativas)

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Alternativas a las actuales prestaciones por desempleo, creación de puestos de trabajo y protección social

El modelo recaudatorio y de prestaciones y subsidios por desempleo en España, ha demostrado en esta crisis que está obsoleto y no soluciona ni alivia siquiera el problema. Las medidas de impulso para el empleo, no sólo deben ser subvenciones o bonificaciones para el empresario sino medidas con miras a medio plazo, que se prolonguen en el tiempo y que contemplen no sólo la flexibilidad del mercado de trabajo, sino de la propia Administración.

Modelos como el alemán y el holandés, que en vez de pagar a los desempleados (en la forma de prestaciones por desempleo) pagan para que los trabajadores permanezcan empleados, pero trabajando menos horas y con menos salario, ha posibilitado que sus tasas de desempleo no aumenten al ritmo que lo han hecho otros países e incluso están por debajo de algunos de los que no han experimentado depresiones tan profundas. Y a la Administración le sale mucho más barato pagar ese mantenimiento del empleo, que pagar un subsidio. Para explicarlo de manera clara en números sencillos: una empresa rebaja las horas de un trabajador con jornada de 40 horas semanales, que cobra 1000 €, un 20%. El Estado aporta el 60% de esa reducción de jornada (el 12% del total). De manera que el empresario se ahorra el 20 % del sueldo (200 €), el Estado aporta 120 € y el trabajador ve reducido su salario en 80 € y trabaja 32 horas a la semana en lugar de 40. Por el gasto que supone un solo subsidio de desempleo, se han conseguido mantener 4 puestos de trabajo. Las cuentas salen, y el empleo se mantiene en muchos casos.

Gráfico explicativo

En España este tipo de medidas, o parecidas, existe. Lo malo es que sólo se realizan cuando la empresa presenta un ERE, y en estas situaciones extremas, muchas empresas no tienen vuelta atrás y el final del camino suele ser el cierre del negocio y la pérdida de puestos de trabajo y la intervención del Fondo de Garantía Salarial. Este tipo de actuaciones requiere también de un cambio en la cultura de la Administración, del trabajador y por supuesto, del empresario.

El cambio de perspectiva no tendría que suponer en sí mismo un aumento del gasto, ni mucho menos. Favorecer la contratación de trabajadores en jornadas laborales más cortas, bonificando al empresario por las mismas y aumentando la protección de estos contratos (al menos durante la crisis) de cara a las posibles futuras prestaciones, sería una medida urgente que podría disminuir de forma constante las listas del paro. Un ejemplo reciente es el reconocimiento de las empleadas de hogar como trabajadoras del Régimen General y la obligación de tener un contrato laboral, sea por las horas de dedicación que sean. Hoy en día para una persona con una jornada de 20 horas semanales, conseguir cotizar el doble de tiempo que otro trabajador a 40 horas, con la inestabilidad actual del empleo, para tener derecho a prestaciones se antoja una tarea difícil. ¿No es posible en esta situación de crisis y con las dificultades que se reconozcan mejores derechos a personas con jornadas inferiores a las 40 horas? ¿Por qué en una situación de crisis como la actual se ha revisado el despido, facilitar algunas cuestiones al empresario y a la empresa, pero no se revisa el viejo modelo de cotización y se introducen cambios que mejoren la recaudación a través de la generación de empleos? Y quizá, el tema del que menos se habla en los telediarios, en los debates, en los periódicos.

¿Qué pasa con las personas en situación de exclusión social o en riesgo en este país? Los datos del informe de Cáritas y FOESSA son demoledores. Han sido las primeras en caer y serán las últimas en levantarse. Aún cuando la recuperación económica sea un hecho, muchos de ellos seguirán siendo pobres, durante mucho tiempo después. Por tanto la protección social debe mantenerse e incluso fortalecerse en algunas cuestiones. Y no es tan sólo una cuestión del tan manido y mal utilizado Estado de Bienestar en el que siempre se habla de Sanidad y Educación, quedando los Servicios Sociales como el vagón de cola. Es una cuestión de humanidad, de justicia, de que en tiempos de necesidad los más débiles deben ser ayudados por los más fuertes para poder continuar el camino. Y esto no es solo una cuestión de la Administración. Es cuestión de todos: políticos, trabajadores y empresarios. Ciudadanos. Personas.

Cuadro económico

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