El paro con otros ojos. Inmigración y desempleo (3 de 3)

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La cuestión demográfica

La edad media de la población residente en España según el censo de 2004 era de 40,22 años; 40,99 para los españoles y 32,83 para los extranjeros residentes.
La mayoría de la población inmigrante viene a España buscando un puesto de trabajo, de ahí que el 52% de los extranjeros residentes en España (frente a un 32,66% del conjunto de la población) tengan entre 20 y 39 años y que el 30,19% de los extranjeros tengan entre 25 y 34 años (frente a un 17,44% del conjunto de la población).
Dentro de los inmigrantes europeos, hay un 15,85% de jubilados, por lo que la distribución por edad de este colectivo es casi igual a la española.

El futuro demográfico

 

Si visualizamos la tasa de natalidad sólo de españoles y nacionalizados en las últimas décadas, la población activa formada por españoles y nacionalizados sería insuficiente para mantener al resto de la población que no trabaja (jubilados, menores, estudiantes, enfermos, etc.).
Es por esto que con el progresivo envejecimiento de la población autóctona, si se mantiene una protección social y sanitaria mínima, será necesario “importar” mano de obra de otros países. ¿ Quién va a cuidar de nuestros mayores, trabajar en servicio doméstico, ser los canguros de nuestros hijos, etc… en un futuro próximo?
La respuesta es sencilla. No habrá suficiente mano de obra autóctona para estas necesidades. Y sin esa mano de obra que cotice y pague sus impuestos, el sistema de pensiones resulta insostenible.

Lo que sí es importante, es no cometer los errores del pasado y equilibrar la “oferta” y la “demanda” con trabajadores que cumplan con una cualificación determinada para los puestos requeridos. Es ahí donde la Administración y las Asociaciones Empresariales, deben invertir en formación en los países de origen para evitar que las personas lleguen a España sin formación ni experiencia suficiente.

Inmigración, economía sumergida y política de salarios

Evitar errores pasados y establecer acuerdos y convenios colectivos que regulen los salarios, la competencia desleal, etc. es algo fundamental para que no se produzcan abusos que disminuyan el poder adquisitivo de los ciudadanos.

Hay que recordar que el decrecimiento de los salarios en España respecto al PIB y al IPC y la existencia de una de las más amplias jornadas laborales de la UE, es un problema grave a solucionar.

Una nueva regulación de los trabajadores inmigrantes es necesaria. Y más ahora en plena crisis. Ya que cuando comience la recuperación económica, pueden darse situaciones de explotación y de salarios abusivos, que imposibiliten la creación suficiente de empleo para los ciudadanosespañoles de la UE o nacionalizados.

Inmigración, Estado de Bienestar y políticas de empleo

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos que parte del futuro del Estado de Bienestar, a pesar de los recortes, a medio plazo, dependerá de la creación de empleo y de la existencia de un crecimiento sostenido en el que los trabajadores inmigrantes van a jugar un papel fundamental.
Es por ello, necesario revisar la política de extranjería, las políticas activas de empleo y las de formación para el empleo. No caer en los errores pasados y enmendar la plana, con políticas más flexibles que se adecuen a la necesidad concreta y que actúe también en los países de origen para facilitar la entrada de trabajadores cualificados y evitar masas de mano de obra sin cualificación para desempeñar puestos de trabajo en España.

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